Pieza Trimestral (Enero-Marzo) 2016: Plaqueta con Grabado

La Fundación Cueva de Nerja para este año 2016, a través del Museo de Nerja, en su dimensión instrumental de carácter formativo y didáctico, además de su afán por difundir su rico patrimonio, publicará trimestralmente algunas de sus piezas más relevantes pertenecientes a su colección propia, entendiendo que las mismas merecen ser conocidas por todo tipo de público.

En formato audiovisual se presentarán cuatro microdocumentales con el compromiso de compartir parte del conocimiento que atesora la Cueva de Nerja, a través de miembros y colaboradores de su Instituto de Investigación, facilitando de este modo a un público no especializado, la posibilidad de conocer algo más sobre la colección fundacional, con el deseo de crear y fomentar espacios de encuentro e intercambio de conocimiento entre personas.

La pieza seleccionada para este primer trimestre (Enero a Marzo de 2016) ha sido la de una plaqueta con varias series de grabados, considerada como una pieza de arte mueble de época magdaleniense.

La pieza se localizó en 1979 durante las excavaciones dirigidas por el Dr. Manuel Pellicer en la Sala de la Mina, en el nivel correspondiente al Magdaleniense Superior (14-12 ka BP) – La Cultura Magdaleniense es una de las últimas culturas del Paleolítico Superior, hace entre 14000 y 12000 años aprox., etapa tecno-cultural que fue caracterizada por los rasgos de su industria lítica y ósea. Su nombre fue tomado de La Madeleine, cueva francesa de la Dordoña.

Plaqueta con Grabado Ánade

El grabado más significativo de la pieza presenta la silueta de un pato (anátida). La piedra sobre la que se realizan los grabados es un canto marino de cuarcita de morfología rectangular y con las dos caras aplanadas. Las medidas de la pieza son de longitud máxima 5,1cm, de anchura 1,8 cm y 0,8cm de grosor. Presenta uno de sus extremos fracturado y no muestra signos previos de preparación a la decoración.

Descripción de sus caras:

La Cara A (anverso)- Cuenta con dos fases de realización diferenciadas técnicamente:

Fase 1: Configuración de la figura del ánade. Se conserva la cabeza y parte del cuerpo y las líneas derivadas de la actividad del grabador.

Fase 2: Conformada por el resto de las líneas dispersas en la superficie, las huellas de impacto y estrías del extremo superior izquierdo provocadas por la utilización como útil del canto y algunas manchas de ocre.

 La Cara B (reverso)- Muestra con cuatro fases de trazas diferenciadas:

Fase 1: Líneas rectas y oblicuas del extremo izquierdo del canto, incisiones rectas y superficiales de los dos tercios derechos.

Fase 2: 21 trazos rectos inclinados y profundos que discurren de forma más o menos paralela de arriba hacia abajo.

Fase 3: manchas de coloración rojiza. Es difícil determinar si obedecen a una intención decorativa o a otros factores, pero se descarta su empleo como triturador de ocre o que haya servido para enlucir o pigmentar superficies.

Fase 4: Huellas de uso en la parte superior izquierda del canto, estas han sido realizadas después de recibir la decoración.

La figura de la anátida (pato) es realizada por un grabador diestro y se adapta al soporte, jugando este último un papel fundamental al condicionar, por sus dimensiones y morfología, la plasmación de la figura.

La forma del trazo, el gesto que lo provocó y la pátina que conserva, nos indican la posibilidad de que ambas caras sean producto de una misma mano y un mismo útil. Por tanto, ambas caras se realizaron en una misma secuencia operativa, adquiriendo posteriormente la coloración y las huellas de uso tras ser utilizado para alguna actividad no determinada.

La propuesta funcional más probable para este tipo de pieza es que, con la ayuda de útiles intermedios y mediante la percusión lanzada directa se empleó para trabajar hueso, marfil, conchas, asta o piel, es decir, se utilizó cómo pieza asociada al uso de buriles, perforadores o de ambos, a modo de pequeños martillos.

Sabemos, gracias a los análisis experimentales practicados que la parte de la pieza que conservamos permaneció inmóvil en la mano, al golpear una superficie que le causó la fractura o al ser golpeado por algún objeto. La porción que conserva la lengüeta es el extremo sostenido, mientras que la parte que falta entra en contacto con el objeto golpeado de tal manera que la zona activa en el momento de la fractura es la ausente. Además conocemos que la superficie que recibió o proporcionó el golpe fue la cara B (reverso), debido a que el labio ha permanecido más próximo a la cara A.

El impacto que produjo la ruptura del canto no se encuentra vinculado a la actividad funcional que provocó las huellas de uso, debido a que ambas superficies permanecen ocultas bajo la mano.